400 años de paciencia

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Génesis 15:16 dice “Cuando hayan pasado cuatro generaciones, tus descendientes regresarán aquí, a esta tierra, porque los pecados de los amorreos no ameritan aún su destrucción».”

Es bien interesante el ver que el pueblo de Israel recibió una promesa a través de Abraham de poseer una tierra donde manaba leche y miel, y sin embargo pasaron 430 años antes de que pudieran salir de Egipto en busca de esa tierra prometida a Abraham muchos años atrás.

La liberación de los descendientes de Abraham de la cautividad de Egipto, era un evento que tenía un gran precio e implicación pues ellos desplazarían y echarían fuera a los habitantes del pueblo de Canaán.

La biblia dice en Números 14:18(a) “Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable.”

La propia naturaleza de Dios no le permitía echar fuera a los cananeos sin antes darles la oportunidad del cambio… “Los pecados de los amorreos no ameritan aun su destrucción (Génesis 15:16(b))”.

Jehová les dio tiempo, y disfrutaron de 400 años de paciencia antes de que la mano de justicia de Dios cayera sobre ellos.

Vemos la paciencia de Dios manifestada a través de la biblia.

Lo hizo durante los tiempos de Noé, quien tardó 120 años en construir el arca, y mientras tanto Dios trató con paciencia al hombre, pero ellos no se arrepintieron, y su justicia cayó sobre ellos en forma del diluvio.

Dios mostró su paciencia hacia Sodoma y Gomorra porque la destrucción llego después de que el pecado de ellos había sido agravado en extremo (Génesis 18:20-21).

Y lo podemos ver en muchísimos otros ejemplos en la biblia.

Creo que lo  mismo pasa en nuestros días, Dios tiene paciencia con el hombre por mucho tiempo… Y es por eso que vemos al inicuo prosperar, es por eso que vemos la maldad del mundo crecer.

La paciencia es uno de los atributos de Dios. Y es lo que evita que la ira de Dios caiga sobre el hombre en el mismo momento en que peca. Dios espera en el cambio de la persona y que la persona se arrepienta de sus pecados.

Dios no está ansioso por castigar al hombre, al contrario la biblia dice en Jeremías 31:3 “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” Somos nosotros los que esperamos ansiosos a que cuando alguien hace algo mal, inmediatamente le caiga el rayo y lo fulmine…pero Dios no es así, Él nos ama demasiado para darnos lo que merecemos… y espera por nosotros a que cambiemos de vida.

2 Pedro 3:9 dice “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

La paciencia de Dios aplica también al creyente, quien habiendo confesado a Jesús como su salvador y redentor se mantiene en dos aguas, y es como lo llama la biblia una persona de ‘doble animo’, que va al servicio el Domingo, pero que vive el resto de la semana sumido en sus propias cosas sin acordarse de las cosas del reino, y sin vivir una vida integra en todas las áreas de su vida.

A veces hacemos cosas que sabemos están mal, y porque no nos viene el castigo de inmediato, creemos que nos libramos y no nos arrepentimos sino que seguimos como si nada hubiera pasado…Pero ignoramos que la medida del pecado del hombre se llena gradualmente, y que Dios es también justo.

El Salmo 50:16-21 dice:

Pero al malo dijo Dios:

¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes,

Y que tomar mi pacto en tu boca?

Pues tú aborreces la corrección,

Y echas a tu espalda mis palabras.

Si veías al ladrón, tú corrías con él,

Y con los adúlteros era tu parte.

Tu boca metías en mal,

Y tu lengua componía engaño.

Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano;

Contra el hijo de tu madre ponías infamia.

Estas cosas hiciste, y yo he callado;

Pensabas que de cierto sería yo como tú;

Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.

Dios es paciente pero no podemos continuar con nuestra vida de desobediencia  y creer que estaremos sin consecuencias.

Si Dios te ha estado dando convicción sobre un área de tu vida y has estado ignorándole, te invito a que te pongas de acuerdo con El, llamándole pecado a lo que es pecado, a que te arrepientas y le des gracias por sus 400 años de paciencia.

El Discipulo que Jesus Amo!

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Juan 13:23 Uno de ellos, el discípulo a quien Jesús amaba, estaba a su lado.”

Juan 21:7 “Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro…”

Juan 20:2 “Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo…”

Juan 21:20 “Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús…”

Juan era ese discípulo a quien Jesús amaba (ver Juan 21:24), pero ¿qué piensas tú cuando te encuentras con estos versículos en la biblia?

Quizás piensas que Jesús y Juan eran ‘pana full’ o que Juan había llegado a entender al maestro más que los demás discípulos y por eso Jesús lo amaba más…

Las cuatro citas en las que se refiere a Juan como al discípulo a quien Jesús amaba, están en el evangelio de Juan.

¿Y quién escribió el evangelio de Juan?

No creas que estoy tratando de confundirte; al contrario, quiero que analicemos juntos que nadie llamó a Juan con ese título del ‘Discípulo que Jesús amaba’… El mismo Juan lo hizo.

Juan sabía quién era Jesús y había descubierto su identidad en El. De igual forma nosotros como discípulos de Jesús debemos encontrar nuestra identidad en El.

Según el diccionario,  “Identidad es la conciencia que una persona tiene respecto de si misma. Es el conjunto de rasgos o características que hacen que las personas se diferencien entre sí.”

Actualmente, la sociedad nos ataca por todas partes tratando de hacernos tomar nuestra identidad de las cosas materiales, de nuestra carrera, nuestra familia, nuestros logros, nuestro dinero o posición social.

Cuantas veces vivimos una vida insatisfecha, simplemente porque estamos comparándonos con alguien; vemos sus logros, sus posesiones, su familia tan linda, sus hijos tan educados… y en lo profundo de nuestro corazón hay una codicia o envidia por lo que vemos en ellos (aunque no lo queramos admitir.)

Y mientras continuemos comparándonos con los demás, nunca podremos sentirnos satisfechos con lo que somos o lo que tenemos.

Nosotros fuimos diseñados para encontrar nuestra realización y satisfacción en Dios y a menos que definamos nuestra identidad primariamente por nuestra relación con Jesús, nos encontraremos siempre anhelando ser alguien o algo más (tan pronto como termine mi carrera… estaré satisfecho; tan pronto como mis hijos se casen, estaré satisfecha; tan pronto como tenga mi casa propia, estaré satisfecho…)

Y con esto no quiero decir que no debamos querer o anhelar superarnos y tener una mejor vida, sino que quiero decir que nuestra felicidad y nuestra realización no deben depender de eso.

El apóstol Pablo dijo en Filipenses 4:11-12 “No que haya pasado necesidad alguna vez, porque he aprendido a estar contento con lo que tengo. Sé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco.”

Lo primero que el enemigo de nuestras almas quiere hacer con nosotros es que ignoremos quienes somos en Cristo; quiere que andemos como zombis guiados por lo que los demás dicen o piensan de nosotros; porque de esa forma seremos presa fácil del descontento y la insatisfacción.  Y a esto se le añade la inseguridad, la baja autoestima, la depresión…

¿Quién eres tú en Cristo?

Probablemente lo que te diga aquí no es nada nuevo; pero nuestra confianza en la identidad que tenemos en Cristo va a depender del sentido práctico de estas verdades.

 

  1. La primera verdad la encontramos en el principio de la creación (Ver Génesis 1:26-27).

Somos creación de Dios, hechos a su imagen. No llegamos aquí por accidente, o por una gran explosión.

La biblia dice en el Salmo 139 que nosotros somos una creación admirable.

“Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!”

 

  1. La segunda verdad es que a través de Cristo hemos sido hechos hijos.

 Gálatas 3:26 “Pues todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.”

De la misma forma que en el mundo natural los hijos tomamos el apellido de nuestro padre terrenal y nos identificamos con ese apellido… así mismo cuando nacemos de nuevo, tomamos nuestra verdadera identidad de nuestro Padre Celestial.

 

  1. La tercera verdad es que: Nosotros somos quienes Jehová dice que somos.

1 Pedro 2:9 “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.”

Hagámonos una honesta evaluación:

¿Cómo te describes a ti mismo/a?

¿Qué áreas de tu vida te desagradan? ¿Por qué te desagradan? ¿Te desagradan porque no agradan a Dios o porque al compararte con los demás quedas corto y no encajas?

¿Cuánto dependes de tus atributos externos (apariencia física, educación, habilidades y conocimientos, tu familia) o de tu rol u ocupación para describirte a ti mismo/a?

Solamente cuando nos apropiamos de nuestra identidad en Cristo podremos vernos como Dios nos ve y con la misma confianza que tenía el Apóstol Juan, podremos llamarnos a nosotros mismos como el Discípulo que Jesús amaba, como el hijo del Dios vivo, como la niña de los ojos de Dios.

Tenemos un sello de identidad que nos hace únicos, especiales y muy amados.

2 Corintios 1:22 “Y nos identificó como suyos al poner al Espíritu Santo en nuestro corazón como un anticipo que garantiza todo lo que él nos prometió.”

Y se acordó Dios

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La biblia menciona en numerosas ocasiones la frase: ‘Dios se acordó’ o ‘Y se acordó Dios’.

Génesis 8:1 “Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales…”

Génesis 19:29 “Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham...”

Génesis 30:22 “Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios…”

1 Samuel 1:19 “…Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella.”

Éxodo 2:24 “… y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.”

Estas son unas cuantas citas en las que se hace referencia a Dios recordando algo… y si eres una persona analítica, quizás te has puesto a pensar “¿Como así que se acordó? ¿O sea que se le había olvidado?”

La biblia dice en Isaías 49:15 “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.”

O sea que no es posible que el mismo Dios que me dijo que nunca se olvidará de mí, dé muestras de amnesia…

Cada vez que la biblia se refiere a Dios acordándose de algo o de alguien, hace uso de lo que se llama un antropomorfismo, que es el uso de una figura no literal para explicar las acciones de Dios en términos humanos que podamos entender.

Ciertamente, Dios no olvida a su pueblo, sus pactos o sus promesas.  Números 23:19 dice “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”

En la biblia, el uso del término “Y se acordó Dios” más bien apunta a Dios volviendo su atención activa, lista para la acción.

Dios vuelve su atención hacia su pueblo, hacia ti y hacia mi… para favorecernos; y no porque nosotros seamos buenos, sino porque Él tiene una relación de pacto con los que hemos sido redimidos por la sangre de Cristo.

Y es importante que en el paso del tiempo en el cual a veces nos desanimamos esperando por el cumplimiento de las promesas de Dios, esperando por la respuesta a una oración, esperando por eso tan anhelado por nuestro corazón… tengamos claro que Dios no se olvida y que siempre contesta, no siempre a lo que queremos pero siempre a lo que necesitamos.

A menudo nos enfocamos tanto en lo que materialmente queremos/necesitamos que nuestro enfoque en lo espiritual se pierde y ya no somos capaces de ver la respuesta de Dios a nuestra petición porque esa respuesta quizás estaba escondida detrás de la prueba dolorosa, detrás de las lágrimas y la preocupación.

Cuando nuestra vida no parece ir de la forma que nosotros pensamos que debería de ir, es fácil creer que Dios se ha olvidado de nosotros y que no está interesado en nuestro dilema… No alcanzamos a ver que se acordó Dios, y actuó a nuestro favor, y solo el tiempo nos permitirá comprender la enseñanza, solo el tiempo nos permitirá distinguir como nuestro carácter fue transformado, como nuestra fe fue fortalecida.

Y podremos decir: Y se acordó Dios…

Dios escucha nuestras oraciones y pone atención a nuestras necesidades.

Una Batalla

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Hay una frase de un autor anónimo que dice: “El pecado te llevara más lejos de lo que quieres ir, te mantendrá ahí por más tiempo del que te querías quedar, y te costara mas de lo que querías pagar.”

Al principio de cada año muchos de nosotros nos propones nuevas resoluciones, hacemos planes, nos proponemos metas. Todo esto es muy importante porque las metas nos motivan a esforzarnos y a ser persistentes para poder alcanzarlas.

Pero muchas veces esas metas, planes y proyectos se enfocan solo en nuestra vida material: perder peso, pagar deudas, cambiar de trabajo, comenzar a estudiar, hacer ejercicios, etc.

Y todo eso está muy bien, ¿pero qué pasa con nuestra vida espiritual?

La biblia habla de muchas batallas… y hay una parte que dice “Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales. (Efesios 6:12).”

Hay una batalla en el mundo espiritual… ¡Y esa batalla es por tu alma! Es por eso que no podemos ser ignorantes de las cosas espirituales… y cuando hablo de espiritual hablo de lo que enseña la biblia… no de algún culto místico que hace referencia a cualquier “fuerza” o a “algo superior”.

La biblia nos enseña que todos nosotros tenemos un enemigo en común: “1 Pedro 5:8 “¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar.”

 Podemos hacer todos los planes, metas y propósitos que deseemos pero es una decisión sabia hacer nuestros planes para el futuro conforme a los planes de Dios para nuestra vida.

 Y quizás estas preguntándote ¿Cómo se cuáles son los planes de Dios para mi vida?

 Jeremías 29:11 “Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.”

El primer plan de Jehová para nuestras vidas es que seamos salvos, y esto solo se logra cuando aceptamos a Jesús como nuestro salvador y redentor.

Luego que hemos dado ese paso, los planes de Dios para nuestra vida, se van revelando conforme vamos creciendo y caminando en santidad.

Según vamos leyendo y estudiando la palabra de Dios dejamos de ser ignorantes y reconocemos la batalla que existe en el mundo espiritual… la batalla que existe dentro de nosotros mismos, tal y como dice el apóstol Pablo en Romanos 7:21-23 “He descubierto el siguiente principio de vida: que cuando quiero hacer lo que es correcto, no puedo evitar hacer lo que está mal. Amo la ley de Dios con todo mi corazón, pero hay otro poder dentro de mí que está en guerra con mi mente. Ese poder me esclaviza al pecado que todavía está dentro de mí.”

El conocer la palabra de Dios nos hace sabios en reconocer nuestra lucha interior y nuestra inclinación a satisfacer nuestros propios deseos carnales. Y cuando llega a tu corazón la misma pregunta que se hizo Pablo: ¿Quién me libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte?, que maravillosa noticia es saber que ¡Gracias a Dios! La respuesta está en Jesucristo nuestro Señor.

Al salir de la ignorancia nos damos cuenta que vivir conforme a los principios que enseña la biblia nos ayuda a vivir en la verdad; y cuando en la biblia encontramos esa palabra rema, no hay forma que sucumbamos con facilidad a las tentaciones del pecado… porque tu espíritu te la recuerda, la trae a tu memoria. (Rema es una palabra de origen griego que se usa para referirse a esa porción bíblica que habla directamente al espíritu de la persona y le sirve para aplicarla a una situación o necesidad actual.)

Debemos definir el pecado como Dios lo define y no pensar que lo que hacemos comparado con lo que hace el vecino no es tan malo… Debemos ver las cosas a través del lente que las ve Dios.

¿Qué te hace pensar que tus estándares son los estándares de Dios? ¿Qué te hace pensar que porque no le “haces daño a nadie” ya tienes tu espacio reservado en el cielo?

1 Corintios 15:34 “Piensen bien sobre lo que es correcto y dejen de pecar. Pues para su vergüenza les digo que algunos de ustedes no conocen a Dios en absoluto.”

 Hay una batalla en el mundo espiritual… y esa batalla es por tu alma.

Dios te dice cómo moverte al lado vencedor… porque para los que conocen a Cristo y han confesado su nombre como único salvador,  están viviendo una vida de búsqueda y seguimiento; y están creciendo en santidad… la pelea ha sido arreglada: ¡Y nosotros somos los vencedores!

Si no lo has hecho ya, te invito a unirte al lado vencedor.

La historia de un pepinillo

Pepinillos

Juan 8:31-32 “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

Me sorprendió bastante conocer el proceso para hacer pepinillos (o en inglés pickles). Según leí, los pepinos pasan por un proceso de fermentación en agua, sal y vinagre, hasta convertirse en pepinillos o pickles. A esta combinación de ingredientes se le puede añadir cualquier otro tipo de especias, dependiendo de qué tipo de pepinillo se quiere.

Pero lo que me sorprendió más fue que el tiempo de fermentación podía variar desde solo 24 horas, a días, semanas o hasta meses, también dependiendo del tipo de pepinillo que se quiera. Y por supuesto un pepino sumergido en la mezcla de fermentación por un corto periodo de tiempo es diferente en sabor a un pepino que ha sido sometido a fermentación por un largo periodo.

No voy a entrar en todos los detalles de cómo se hace un pepinillo (esto no es un blog de cocina), sino  que me quiero referir a lo que es permanecer en la palabra de Dios.

Cuando Jesús nos manda a permanecer, nos está mandando a vivir en, a habitar en, a hacer nuestra casa  en su palabra.

Al hacer nuestra casa en su palabra es que nos convertimos en sus discípulos, y por consecuente recibimos la revelación de la verdad que nos hace verdaderamente libres.

Habitar en la palabra de Dios es más que una acumulación de conocimientos y versos bíblicos en nuestra cabeza. Habitar en la palabra de Dios es lo que nos mueve a buscar intensamente el rostro de Dios porque queremos conocerlo íntimamente.

Al sumergimos en la palabra de Dios, esa palabra nos ayuda a desarrollar el carácter de Cristo en nuestras vidas y nos lleva a un nivel de madurez espiritual que nos permite dar frutos.

Al igual que los pepinos, el nivel de madurez al que llega cada creyente, va a depender directamente del tiempo que este sometido al proceso de fermentación a través de sumergirse en la palabra de Dios.

Y definitivamente, el sabor (los frutos) de un cristiano sumergido por un corto periodo de tiempo en las aguas de la palabra de Dios, es diferente al de aquel que ha hecho su casa en toda palabra que sale de la boca de Dios.

Cuando un pepino no es fermentado apropiadamente, se corren riesgos de salud pues el pepino desarrolla unas bacterias que son dañinas para el organismo humano, aparte de que el pepinillo que resulta no es bueno ni en sabor ni en textura.

Así mismo, en el ritmo de vida que llevamos hoy, hay muchas cosas que nos distraen y nos quitan el tiempo de sumergimos por suficiente tiempo en la palabra de Dios: los quehaceres de la casa, el trabajo, los estudios, los hijos, el esposo o esposa, etc… y el resultado es un creyente sin frutos, un creyente que a pesar de tener muchos años en la iglesia no tiene la suficiente madurez espiritual para que se le confíen las grandes responsabilidades del reino. El resultado es un creyente en el que han crecido bacterias, que antes que ayudar al más débil, lo puede enfermar gravemente.

Pero si por el contrario, decidimos sumergirnos en la palabra de Dios, y le añadimos especias (ayuno, oración, servicio…), el resultado será un cristiano maduro y con un agradable sabor (frutos abundantes).

¡Te invito a sumergirte en la palabra de Dios!

                                                                                   ¡Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres!

Gobernando tú libertad en Cristo.

Hombre cayendo

A lo largo del camino en nuestra carrera de fe, nos encontramos en situaciones en las que nos preguntamos cual es la manera apropiada de un cristiano comportarse. Nos preguntamos que haría Jesús en una situación como esta?

Preguntas como: ¿Puede el cristiano comprar cosas ilicitas? (Cosas robadas, caja de cable, peliculas piratas, etc.), puede el cristiano bailar, hasta que punto van los chistes, es licito para el cristiano tomar bebidas alcoholicas?, puede el cristiano ir a night clubs?

Aquí les muestro los resultados de una encuesta realizada en Enero del año pasado por el Barna Group, que es una compañía de research bien reconocida, no solo en el ámbito cristiano sino también en el secular.

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La primera encuesta fue echa a la población en general, sin preguntarles si eran cristianos o no, solo dividieron la muestra de personas entrevistadas según la división que los psicólogos han dado a las diferentes generaciones.

Una segunda encuesta fue hecha con la misma pregunta, pero ahora preguntaron específicamente a cristianos, e hicieron la diferencia de si eran evangélicos o de otras religiones:

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La realidad es que tanto cristianos como no cristianos, evangelicos y no evangelicos… todos nos vemos tentados de la misma manera.

1 Corintios 10:13a “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana.”     

La diferencia entre el cristiano y el no cristiano es como respondemos antes las diferentes tentaciones, especialmente tentaciones de las cuales no vemos nada escrito en la biblia.

Las preguntas de la encuesta no se fueron a los pecados que encontramos claramente en la biblia: No cometerás adulterio, no robaras, no mataras,  etc., ellos se fueron a las áreas en las que nos vemos tentados en la vida moderna, pero que no está claramente explicadas en la biblia.

Estas son las áreas que tienen que ver con la libertad de un cristiano; es lo que muchos le llaman las áreas grises, porque están como en el medio, no son claramente negras, pero definitivamente no son blancas.

Muchos cristianos justifican sus acciones, diciendo que la biblia no toca esos puntos “grises”, y que por lo tanto ellos son libres en Cristo y pueden hacer lo que consideren.

Pero si bien es cierto que la biblia no toca cada posible decisión que tú vayas a tomar… Recuerden que en los tiempos bíblicos no había internet, no había películas piratas, etc. Y por supuesto que tu no vas a encontrar esas palabras específicamente en la biblia; pero la biblia si te da los principios para gobernar correctamente tu libertad en Cristo.

Y es por eso que como cristianos debemos aprender a Gobernar nuestra Libertad en Cristo”.

¿Y que es gobernar?

Según el diccionario, la palabra gobernar significa: Ejercer la dirección, la administración, y el control de un estado; pero también significa: Guiar o dirigir el comportamiento de una persona.

Nosotros hemos sido hechos libres a través de la muerte y la resurrección de Jesús… Pero como un niño que le entregan una herencia, o como una persona que se gana millones en la lotería …  así mismo somos nosotros que no sabemos qué hacer con esa libertad que hemos recibido… y terminamos haciéndonos esclavos de pecados, y no nos damos ni siquiera cuenta, porque la sociedad moderna les ha cambiado el nombre, y ya no se les llama pecados, sino enfermedad.

Sistemáticamente, hemos redefinido la moral en términos médicos. Por ejemplo, decimos que el alcoholismo es una enfermedad con una predisposición genética… que si tu papa era alcohólico, tu estas predispuesto genéticamente a ser un alcohólico.

Si la persona es adicta a las drogas, decimos que esa persona tiene una personalidad adictiva, o es una persona co-dependiente…  A una persona que miente todo el tiempo, le llaman mentiroso patológico.

La sociedad ha ido poco a poco eliminando la responsabilidad moral y espiritual que cada uno de nosotros tenemos… y si seguimos en el ámbito médico, ¿Que pasa cuando una enfermedad no se diagnostica correctamente?… No se le puede dar el tratamiento adecuado… ¿Qué pasa si no tratamos al pecado como pecado, y a la mentirita blanca, como lo que es… una mentira? No vamos a ser verdaderamente libres.

Hebreos 12:14 dice que sin santidad nadie vera a Dios.

Entonces, si nosotros queremos ver a Dios, nuestra vida tiene que estar encaminada a la santidad.

Y podríamos compilar las preguntas más comunes que como cristianos nos hacemos y darles respuestas a todas, pero ¿que va a pasar cuando seas tentado nuevamente, y esa tentación no esté en la lista? Me invitaron al cine a ver una película rated R… bueno, eso no está en la lista… me fui!!

Pero si corres esas áreas grises a través de los principios que Jehová nos ha dejado en la biblia, te vas a dar cuenta de que vas a poder ejercer tu verdadera libertad en Cristo para la gloria de Dios.

Y quiero compartir con ustedes 7 principios. Y están formulados como preguntas que debemos hacernos cuando estemos en medio de esas áreas grises:

El primer principio es preguntarte:

  1. ¿Esto que voy a hacer, me va a beneficiar espiritualmente?

 1 Corintios 10:23 dice “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.”

 La palabra conviene- viene del verbo convenir – Que significa ser beneficioso para un fin, ser provechoso o útil.

Por otro lado, cuando aquí se usa la palabra edifica, se está hablando de construir, entonces aquí estamos hablando de que todo te es permitido pero no todo va a ayudarte a construir tu vida espiritual.

Pregúntate: Esto que voy a hacer, ¿me va a ayudar a mejorar mi vida espiritual? ¿Me va a ayudar a cultivar mi santidad? Si contestas no aunque sea a una de esas preguntas, entonces eso que vas a hacer no es el mejor comportamiento para un cristiano.

2. Esto que voy a hacer, ¿Me va a esclavizar?

 1 Corintios 6:12 “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna.”

 Jesús vino para que nosotros fuéramos libres, pero si tu para poderte dormir en la noche, tienes que tomarte una copa de vino, “para relajarte”, entonces, ¡tu estas en servidumbre!

Juan 8:34 “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.”

3. Esto que voy a hacer, ¿Va a profanar el templo del Espíritu Santo?

1 Corintios 6:19-20 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”

 Hermano, hermana, no hagas nada que puede hacerle daño o traerle vergüenza a tu cuerpo.

“Es mi cuerpo, y yo hago con él lo que yo quiera.”

La biblia es clara cuando habla de nuestros cuerpos: Romanos 6:13 “ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.”

 4. ¿Vas a ser piedra de tropiezo para alguien?

 1 Corintios 8:8-9 “Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.”   

Y este versículo no solo se refiere a lo que comamos o bebamos, sino a todo lo que hacemos que pueda ocasionar a un hermano más débil a caer.

Y para esta principio quiero utilizar como ejemplo una de las preguntas que quizás te has hecho en algún momento: ¿hasta qué punto van los chistes?

¿Hacer chistes es un pecado? Claro que hacer chistes no es un pecado,  la biblia dice en proverbios 17:22 que el corazón alegre constituye buen remedio, pero cuando los chistes pasan a ser degradantes o hirientes para la otra persona, lo que para ti fue una broma inocente para esa persona fue ofensiva, y puede ser ocasión de tropiezo para ella.

Y si porque tú eres libre y no te ofendes con facilidad, tú insistes en este tipo de bromas, estas pecando en contra de tu hermano.

 Efesios 4:29 “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”

5. Esto que vas a hacer, ¿Va a servirte para promover el evangelio?

¿Es lícito para un cristiano ir a los night clubs? Ahí es que están los perdidos, es para evangelizarlos…

Mateo 5:16 “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

 Déjame decirte que es bien difícil que la luz de tu nueva vida en Cristo pueda brillar en un night club; al contrario, puede definitivamente ser un obstáculo para la evangelización, porque aunque tú no estés siendo parte de todas las actividades pecaminosas que pasan en los night clubs (borracheras, uso de drogas, sexo, etc.), cuando un no creyente te ve en lugares así no va a ver tu luz, sino que de inmediato va a asumir que estás ahí para tomar, bailar, etc… Y de inmediato tu testimonio y tu oportunidad de compartir el evangelio con esa persona se va a perder.

6. Esto que vas a hacer, ¿Va a violar tu consciencia?

1 Corintios 10:25-29 contiene 3 referencias que nos dicen que debemos abstenernos de ciertas prácticas solo por el bien de nuestra conciencia.  Voy a referirme en específico al versículo 28, que dice “Más si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaro, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud.”

 ¡Nunca te entrenes a ti mismo a violar tu conciencia!

¿Y como es eso de entrenarte?

Cuando tu sientes en tu espíritu que algo no está bien, pero aun así lo haces; cuando tu sabes que un televisor de 46 pulgadas no puede costar 50 dólares, y que de seguro la compañía de cable no está enterada que por un solo pago de 100 dólares tú vas a tener la programación Premium de por vida… pero aun así lo compras, y permites que te instalen la caja… estas entrenándote a ti mismo a violar tu consciencia.

 7. Eso que vas a hacer, ¿Va a traer gloria a Dios?

 1 Corintios 10:31 “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.”

 Este versículo sumariza todos los principios que mencione antes, y debe estar delante de cada cosa que hagamos.

Hermano, si te encuentras en frente a una situación en la que no estás seguro, tomate el tiempo y pasa esa situación por estos principios.

De la única forma que tú puedes gobernar tu libertad en Cristo es cuando pones los valores y principios bíblicos delante de cada cosa que haces.

Cuando haces esto, podrás cosechar los beneficios de honrar a Dios, que se reflejan en un gozo continuo.

Sin embargo cuando sometemos nuestra libertad a los deseos de nuestra carne, aun a esas pequeñas cosas en las que no tomamos mucho tiempo para pensar, nos llega ese sentimiento de culpa, de miedo, de ansiedad y de insatisfacción… Porque el hombre que ha nacido de nuevo no encuentra satisfacción en el pecado… Un verdadero cristiano siente el peso del pecado, aun de aquellas cosas que caen en las áreas grises, porque el Espíritu Santo nos da convicción.

2 Timoteo 2:15 “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

 Pregúntate a ti mismo si estas gobernando tu libertad en Cristo o si estás haciendo lo que te parece correcto a tus propios ojos, sin consultar con los principios bíblicos.

Pídele al Espíritu Santo que te revele las áreas grises en las cuales tú has comprometido tu fe.

2 Corintios 13:5(a) “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos.”

¡El Señor es mi pastor! Eso es todo lo que necesito…

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La biblia nos ofrece reconfortantes escrituras que refrescan nuestro espíritu y nos llenan de fuerzas, y una de estas escrituras es el Salmo 23.

Este salmo es bien conocido por creyentes y aun personas que no viven una vida de fe han llegado a memorizar este salmo.

El rey David fue quien escribió este salmo y contrario a lo que muchos piensan, este salmo fue escrito durante su edad madura, es decir su vejez, por lo que ya él había pasado por muchas situaciones: durante su juventud pasó por los peligros y las necesidades por las que pasa un pastor; después de ser ungido como rey por Samuel,  pasó por persecución por parte de Saúl y luego de ser rey, pasó por la persecución de su propio hijo Absalón, entre otras cosas que las escrituras menciona que pasaron en la vida de David.

¡El Señor es mi pastor!

Es maravillosa la metáfora que usa David de representar a Jehová como su pastor, y él no dice ‘Jehová es el pastor’… él dice ‘Jehová es mi pastor’, este artículo posesivo le da un sentido de intimidad y pertenencia.

En la antigüedad, el trabajo de pastor era considerado el más bajo de los trabajos… Si una familia necesitaba un pastor para las ovejas, comúnmente elegían al más joven de la casa. Y este pastor pasaba sus días entregado a cuidar las ovejas. El pastor permanecía con las ovejas y se convertía en el todo de ese rebaño que se le había entregado, él era su guía, su médico y protector.

David encontró alivio y seguridad en el saber que Jehová era su pastor.

Para poder entender lo que el pastor significa para las ovejas, debemos entender que las ovejas son animales incapaces de defenderse por sí mismas, tienen tendencia a desviarse del camino que lleva el rebaño y luego son incapaces de retornar al camino que llevaban; una oveja no es capaz de ver el peligro y alejarse de el… aun viendo la tempestad o a un depredador acercarse no se pueden salvar por ellas mismas. Si una oveja sale corriendo porque algo la asustó, el resto de las ovejas le sigue sin mirar hacia ningún lado, y si una se tira por un barranco o despeñadero, las demás le siguen sin detenerse.

Entonces, para poder entender lo mucho que significa el decir ‘Jehová es mi pastor’, tenemos que considerarnos como ovejas, debemos relacionarnos a lo que es una oveja en su estupidez, en su dependencia, y en su incapacidad de salvarse a sí misma.

¡El Señor es mi pastor; tengo todo lo que necesito!   

Quise usar este versículo de la versión ‘Nueva Traducción Viviente’ porque definitivamente refleja la traducción literal de este versículo. ‘Tengo todo lo que necesito’ es una declaración: “Jehová es mi pastor, y yo he decidido no desear más de lo que mi pastor me da, porque el me da todo lo que yo necesito… no quizás todo lo que quiero, pero si todo lo que necesito.”

Y esta expresión implica que las ovejas no siempre saben lo que necesitan o lo que es mejor para ellas, es por eso  que el pastor se preocupa en buscarles prados verdes, y en llevarlas a donde está el agua fresca.

¡En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará!

Las ovejas son animales tímidos y temerosos, así que ellas no van a descansar si no se cumplen varias condiciones: Primero, deben estar libres de situaciones que las asusten; segundo, no debe haber tensión entre ellas; tercero, no pueden estar siendo molestadas por moscas o parásitos; y cuarto, no pueden estar ansiosas o hambrientas.

Las ovejas no necesitan saber dónde están los pastos verdes o las aguas frescas, todo lo que ellas necesitan es saber dónde está su pastor. El pastor se encarga de cumplir todas esas condiciones de alivio, cuidado y descanso.

¡Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre!

Jehová como nuestro pastor no solo ofrece alivio a nuestra alma sino que la restaura y nos guía en toda justicia.

Algo bien interesante pasa en estos siguientes versículos:

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.”

David pasa de hablar de Jehová, a hablar con Jehová… Y vemos aquí una declaración de fe de la oveja en su pastor.

Y vuelvo a usar la versión ‘Nueva Traducción Viviente’ que en el versículo 4 sustituye el verbo ‘andar’ por el verbo ‘cruzar’, o sea, ‘aunque cruce por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno’; esto nos da una confianza de que nosotros no nos quedamos en el valle de sombra de muerte, sino que pasamos por allí, y seguimos hacia donde está la luz.

Quiero citar lo que Charles Spurgeon dice “Nadie se asusta de las sombras, porque una sombra no puede detener a un hombre en su camino. La sombra de un perro no puede morder; la sombra de una espada no puede matar; la sombra de la muerte no puede destruirnos.”

La vara y el callado representan la defensa en contra de los depredadores, y el control sobre las ovejas cuando quieren desviarse.

Aun a pesar de los peligros que como ovejas pasamos, Dios como nuestro pastor nos da la seguridad de que Él es nuestro soporte, nuestro refugio en tiempos de tempestad, y que su bondad estará con nosotros todos los días de nuestra vida.

¡Jehová es mi pastor y por eso tengo todo lo que necesito!